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…la trampa que se oculta detr谩s del perro, la raz贸n de que sea el mejor amigo del hombre, es que es amigo nuestro… y enemigo de los dem谩s, pues no hay m谩s que ver el rechazo y hasta violencia que demuestra con los otros due帽os y los otros perros. Qu茅 duro se nos har铆a si nuestro perro dejara nuestro bando y se hiciera amigo de todos, c贸mo se deshinchar铆a nuestra vanidad si se comportara con los dem谩s con el mismo arrodillamiento que se comporta con nosotros…

YA ES desgracia haber nacido en un lugar dominado por los humildes, de sue帽os recortados por los humildes, de deseos bons谩i marcados a fuego en su estatuto de los mediocres. Hay que pensar en modo reba帽o en los lugares donde reinan los humildes; hay que tener muchos amigos de mierda en los lugares donde pisan sus botas fofas, ¡hasta las flores vuelven sus p茅talos hacia dentro con temor, para que no las acusen de vanidosas, all铆 donde dominan los humildes!


DE LA iron铆a ya he hablado mal otras veces: la iron铆a es esa gran paralizadora con la que no se pueden elevar las pir谩mides ni pintar la capilla Sixtina ni escribir la Il铆ada. El escritor m谩s dotado del idioma espa帽ol, Francisco de Quevedo, no figura en los rankings internacionales de los cien mejores del mundo porque era un ser ahogado por la iron铆a. Pero la iron铆a tiene un aspecto positivo en los seres solitarios y eg贸latras como yo, y es que impide que la vanidad se apodere de nosotros (del todo, quiero decir). Es ella la que hace que rompamos a re铆r cada vez que nos topamos con un espejo. Es ella la Pepito Grillo que se mofa de nosotros cada vez que nos creemos Catalina la Grande. Cuando mi ego hace planes prusianos para invadir todo mi cerebro, de pronto aparece mi iron铆a y…


POR INFLUENCIA de las religiones tendemos a simpatizar antes con un tonto humilde que con un sabio vanidoso. Se me arg眉ir谩 que si es vanidoso no puede ser tan sabio, pero basta leer las biograf铆as de algunos de ellos, Galileo, Newton, Schopenhauer, Nietzsche o Wittgenstein, o acudir a sus propios textos, para darse cuenta de que sabidur铆a y vanidad no est谩n separadas a veces ni por la punta de una aguja.


ASOMBRA de los escritores el tono con que hablan de s铆 mismos. Leyendo las cosas que decimos te viene a la cabeza la frase de La Rochefoucauld, cuando asegura que la mejor manera de ganarse una posici贸n es fingir que ya se tiene. Para paliar este defecto, adem谩s, no basta con darse cuenta de 茅l, pues yo me he dado cuenta mil veces de que a menudo hablo desde un escal贸n que a煤n no me he ganado, pero por m谩s que hago prop贸sito de enmienda no pasan dos jueves sin que sea vencido de nuevo por mi infatigable vanidad.


SOBRE LA chuler铆a. Cuando era peque帽o la chuler铆a m谩s cultivada radicaba en aprender a escupir (la mirada perdida, el semblante c铆nico, la mueca de asco); durante la adolescencia consist铆a en aprender a fumar (entrecerrando los ojos, mirando al infinito, soltando el humo como una persona ya de vuelta de todo). Tambi茅n he visto mujeres que hacen obras maestras de la arrogancia jugueteando con su larga melena, y hasta tuve un profesor en el instituto que usaba su bol铆grafo como batuta o rev贸lver:

–A ver, d贸nde est谩 mi bol铆grafo –dec铆a cada vez que lo extraviaba–, que sin 茅l me siento desnudo.



EL AMOR no es 茅tico: ¿qu茅 茅tica ni qu茅 carneros si consiste en elegir a una persona entre la multitud y tratarla con todo el algod贸n con que jam谩s tratar谩s al resto? Precisamente por eso funciona, como alimento de nuestra vanidad, porque tanto t煤 como el otro os ofrec茅is vuestro mejor yo, os super谩is cuando est谩is juntos, sois como dos gatos que al frotarse empezaran a verse tigres. Por eso el desamor es tan duro, porque una vez que los dos amantes se han acostumbrado a verse a tama帽o tigre, regresar a tama帽o gato es inaceptable. ¡Oh, yo no quiero volver a ser una persona corriente, yo quiero permanecer siempre 煤nica entre las 煤nicas como t煤 me juraste todas aquellas noches!