Mostrando entradas con la etiqueta autenticidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta autenticidad. Mostrar todas las entradas

“S脡 T脷 mismo”, se dice de forma alegre y sin pararse a pensar en la cantidad de mugre que tenemos en el cerebro algunas personas con sobrante de energ铆a, en la ira nada callada que se oculta en nuestras venas, en la variada colecci贸n de hienas que se agita en nuestro coraz贸n. “S茅 t煤 mismo”… ¡eso le dijeron tambi茅n a Hitler!



HAY QUE decir la verdad y hay que ser uno mismo, se repite como consejo universal y archisabido, pero en mi caso pronto me di cuenta de que ser “yo mismo” es imposible, porque soy puro multimismo, y mi verdad tan cambiante y gelatinosa que donde dije rat贸n digo jirafa tan solo media hora m谩s tarde. Pero si ya es cosa intrincada ser uno mismo y conocer tu verdad, qu茅 decir cuando esa verdad te la dicen los dem谩s. Dan ganas de correr hacia el refugio at贸mico cuando alguien te lanza un “¿puedo ser sincero contigo?”, porque he conocido personas, y yo mismo fui una de ellas en mis tiempos pezque帽ines, que manejan la sinceridad como un kalashnikov: te ponen ante el pared贸n, aprietan los labios y… pobre ti.



ESA EXIGENCIA de ser aut茅ntico con todo el mundo, qu茅 barbaridad. Es como mandarte a la guerra todos los d铆as, cuando a lo sumo te vas a encontrar a tres o cuatro personas en tu existencia que soporten tus inconvenientes y sincericidios...