SE HABLA del respeto por uno mismo como un valor incuestionable, pero yo, en las personas interesantes que conoc铆 en Lauros, la primera mi padre, descubr铆 a veces lo contrario: eran personas con momentos en que cruzaban la l铆nea del respeto propio y, convertidos en clowns o bufones, eran capaces de hablar con mucha alegr铆a contra s铆 mismos, como si estuvieran cansados de la c谩rcel de la una-sola-personalidad. Tambi茅n descubro en algunos fil贸sofos que me interesan, como S贸crates, Di贸genes, Drukpa Kunley, Nietzsche o Cioran, que no tienen empacho en bailar cuando hace falta, en volverse titiriteros de la filosof铆a, al contrario de Confucio, Arist贸teles, S茅neca o Kant, que son unos pelmas de sistema y catecismo. Pienso que cualquier persona lleva dentro de s铆 a su propia enemiga, a veces a muchos enemigos, y faltarse el respeto a s铆 mismo es una demostraci贸n de inteligencia y complejidad.
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EL HUMOR m谩s limpio es el autohumor y adem谩s es el 煤nico necesario para una giliprogre como yo, porque los derechistas son coherentes, los derechistas se proponen ser unos malotes y lo consiguen con creces; en cambio los giliprogres nos proponemos ideales maravillosos y a menudo no cumplimos ni uno, somos una farsa que solo se puede sobrellevar en la conciencia si aprendes a re铆rte de ti misma. La idea de un mundo sin poderes ni razas ni g茅neros ni fronteras no hay que abandonarla nunca y por eso hay que re铆rse, s铆, r铆ete de tu hipocres铆a, r铆ete de tu buenismo, r铆ete de tu pretendida superioridad moral pero no te rindas y sigue a por esa idea, que es dif铆cil de cumplir porque es la idea.
DESCUBRO PARA mi sorpresa que el mito de los viejos cascarrabias no es cierto: las personas no se hacen m谩s insoportables, quejicas y rencorosas a medida que se hacen mayores. Al contrario: se vuelven m谩s felices porque aceptan lo que les toca, aprenden a evitar los conflictos, conservan lo bueno del pasado y no piensan con ansiedad en el futuro. Todos los estudios actuales se帽alan en esa direcci贸n y NYT publica ahora este, dirigido por Laura Carstensen de la Universidad de Stanford, que analiz贸 a 1000 personas durante la pandemia y encontr贸 que las personas mayores de 50 a帽os han sido m谩s felices durante la tragedia COVID, independientemente de sus ingresos o su educaci贸n, a pesar de que formaban el segmento de la poblaci贸n m谩s vulnerable a la enfermedad.
SOBRE EL humor de los vendedores gitanos. Esta ma帽ana, en el mercadillo de Coimbra, un vendedor de ropa gritaba:
–¡Pasen y vean! ¡El que tenga mucho dinero, que pase; el que tenga poco dinero, que pase, y el que no tenga nada de dinero, que pase tambi茅n, pero QUE PASE DE LARGO!
Y otro que vend铆a calcetines, gritaba:
–¡Pueden tocar mi paquete! ¡Se帽oras pueden tocar mi paquete! ¡Mi paquete de calcetines!
NO CREO que la sabidur铆a consista en la extinci贸n o apaciguamiento de los deseos, como dicen muchos sabios de todas las 茅pocas, sino en aprender a llevar el fracaso de esos deseos como si llevaras un halc贸n al hombro. Quien aprende a perder es invulnerable: para curarse de las derrotas basta con mirarse al espejo, abrir una lata de cerveza y estallar en carcajadas.
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