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EXISTEN LAS rosas, los caballos o los martillos y luego estoy yo, que soy un jaleo de pétalos y piedras y hocicos que no coordinan. Sé que el poeta más grande del mundo será aquel que consiga aunar los sonidos más distintos y que cualquier persona es afortunada si está formada por diferentes compuestos, pero yo sencillamente no puedo. No encuentro el pegamento. No hallo la cocina. No mezclo.