TRES PARTES en el conocimiento de un objeto. Ves un kiwi por primera vez, te asombra, notas la magia del mundo. Después te acostumbras, ya has visto miles de ellos, bah, un kiwi más. Y al final, vuelves a él, joder, Vanessa, ¿te has fijado en lo flipante que es un kiwi, treinta años después de verlo por primera vez? ¿Por qué has permitido que tus ojos cotidianicen lo que nunca será cotidiano?