MI QUERENCIA principal es la de no intervenir para nada en mi cuerpo, en mi jornada o en mi cerebro, dejarme llevar por mis emociones, no someterme a torturas gimnásticas ni disciplinar mi pasión literaria, pero mis buenas intenciones chocan a veces con realidades desagradables, por ejemplo que me pongo gorda, que solo picoteo los libros, o que mi triste cerebro, al dejarlo vaguear, siempre me escoge las soluciones más fáciles, o apuesta por las conclusiones y las analogías, o se obsesiona con tener la razón aunque tenga que valerse de los argumentos más débiles. Por eso trabajo un poco contra mis instintos principales: corro un poco cada día, me organizo otro poco, trato de enseñar a mi cerebro a pensar sin diana...