QUÉ HARÍAMOS si no tuviéramos un cerebro tan estúpido como el que tenemos. Cuando aún salía con Iratxe y era una escritora en ciernes y todo el mundo me leía y me hacía caso, mi cerebro me decía: “Creces, gustas, pisas fuerte, te vas a comer el mundo”. Ahora que soy una escritora en bancarrota y nadie me lee y estoy censurada en todos los sitios, mi cerebro me dice: “Eres perseguida y marginada, te estás volviendo loca, te has quedado sola, eso significa que vas a ser una gran escritora”. Pase lo que pase, mi cerebro siempre se pone a mi favor. Solo cuando pienso contra el cerebro me doy cuenta de que lo más racional en este mundo es suicidarse, pero cómo vas a suicidarte si tu cerebro es un lacayo y un megafan de la vida, no sé qué motivos tendrá para ponerse siempre a su favor.