UNO DE los detalles más sorprendentes de la gente que fuma y a causa del cual comprendo muy bien que sea difícil dejar de fumar, es que la mayoría de ellos, cuando tienen el cigarro en la mano, componen unas posturas de seguridad y amor por sí mismos que no componen cuando carecen de él. No es que tengan una dependencia hacia la nicotina; es que tienen también una dependencia hacia la imagen favorecedora que el cigarro les proporciona.