LA VEJEZ actúa en mí en dos fases: la primera histérica, cuando noto que mengua alguna de mis facultades y reacciono con temor, al modo de seguro que el jueves que viene me muero; y la segunda de alivio, cuando descubro que con esa facultad menguada también se puede vivir. Raro es morirse de repente, lo que sucede de verdad es que nos vamos muriendo copo a copo, perdiendo el entusiasmo del principio, el que nos dieron gratis en la cuna: el envejecimiento es ese truco que se inventa nuestro organismo para durar mucho.