SOBRE MI última campaña para dejar de leer diarios españoles con el fin de mejorar mi humor, campaña que he comenzado varias veces porque suelo sufrir recaídas, me ha ayudado mucho conocer en el libro de diálogos con Ferlosio la siguiente anécdota de Noam Chomsky, no sé si exagerada o apócrifa, contada por Arcadi Espada. Dice así. El dentista de Chomsky descubrió que su célebre paciente tenía los dientes astillados. Como no sabía la causa, acudió a su mujer y le preguntó si los dientes de su marido rechinaban mientras dormía. Ella dijo que no. El dentista seguía sin encontrar la causa, qué será, qué será, hasta que al final descubrió que las astilladuras procedían... ¡de que Chomsky apretaba demasiado los dientes cuando leía The New York Times!