PERO HAY que seguir. Querer ser bueno ya es el 50% de serlo. Sentirse decepcionado de continuo por ti mismo ya es la primera piedra. Tampoco hay que hacer caso a los que te señalan unas contradicciones que tú ves mejor que nadie, si las hacen dentro de otros zapatos con la sola intención de herirte. A mí hasta me han dicho:
—Valiente anticapitalista bebiendo una mahou.
O sea que por beber una mahou, resulta que ya soy lo mismo que el que bebe una mahou + tiene tres coches + tres pisos (en un planeta que podría resistir que todos bebiéramos mahous, pero que estallaría si todos tuviéramos tres pisos y tres coches). Por eso digo que hay que seguir. La autocrítica es la belleza del humanismo, pero no hay que desmoronarse cuando te das cuenta de la diferencia entre tu realidad y tu deseo. Ser un abertzale o un facha está chupado: lo difícil es abrazar el proyecto ilustrado y cumplirlo. Cómo no se iba a equivocar mucho quien trata de resolver las ecuaciones más complicadas.