EMPIEZO A comprender que los aldeanos de Lauros, en su gusto por discutir asuntos de política internacional con preferencia a los de política recoleta, trataban de evitarse discusiones muy fuertes con otros contertulios. La gente no se calienta tanto hablando de Biden o de Putin como hablando de Ayuso o Pablo Iglesias. Y luego está el cansancio: el hastío por tantas ilusiones rotas en el pasado, por aquellos momentos donde parecía que tu país iba a cambiar… y luego nada. Tanto en The Guardian como en NYT como en Clarín como Le Monde como en cualquier diario español, noto que los foreros están hartos, la gente acaba desencantándose por culpa del poco margen que ofrece la política nacional (la política en general). Queremos que las sociedades cambien enseguida en la dirección que nosotros deseamos, pero las sociedades cambian muy lentamente, la sociedad es un buey de ocho ojos que mira y remira lo firme del terreno antes de pisar.