COMO SOY una boba profesional, a los niños siempre les hago gestos cuando me los encuentro en el metro o en el parque o en el bar. Y no falla: el niño reacciona, es raro que el niño no reaccione. Quizá la diferencia entre la niñez y la madurez sea esa: llegada a una edad, las novedades ya no te atraen y los bobos ya no te hacen gestos porque dejas de reaccionar.