DECIR QUE el ser humano es el árbitro y guía de la creación, el único capaz de concebir proyectos y crear valores, es vanidad, pero decir que el ser humano es un depredador y un canalla obligatorio, en la línea de Céline, Cioran, Bernhard o La Rochefoucauld, TAMBIÉN ES VANIDAD. La misma prosopopeya observo en unos y en otros. Las dos partes se niegan a que el ser humano sea una especie más y punto.